Rezago educativo e incongruencia política.

Rezago educativo e incongruencia política.

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Bernardo A. González | Pulso Informativo

¿Qué sucede con un país de más de 120 millones de habitantes, donde mil 733 millones de pesos son destinados para los viajes presidenciales, al comprar un avión Dreamliner 787-8, representando la mitad el presupuesto de cultura y educación? ¿Cuál es el futuro de un país donde en “tiempos de paz” –geopolíticamente hablando–, se invierten mil 300 millones de dólares en armamento de élite, mientras que desde hace décadas, no se crea una institución educativa pública de altura?

Estas cifras no son ficticias. En México se ha aprobado un egreso presupuestal dispar desde muchos años atrás y 2015 no es la excepción, por ejemplo, el caso del Poder Judicial de la Federación. Si bien, en este año tiene un déficit presupuestal de más de 4 mil millones de pesos, sus 50 mil millones restantes aún son una burla de mal gusto, contra los 2 mil millones de pesos destinados a cultura y 3 mil a educación.

A día de hoy, un dato revela la alarmante situación en México en torno al cuidado y atención hacia el crecimiento educativo y cultural de la población y el abandono a la juventud: solamente 11 mil 490 jóvenes pudieron obtener un lugar en la máxima casa de estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México, quedando rezagados 117 mil 29 aspirantes, datos que se hicieron públicos hoy lunes 30 de marzo del 2015. Solamente un 8.9% de la población estudiantil, tiene acceso a una preparación profesional, datos que se han mantenido similares al menos desde el 2010.

El rezago educativo no es un problema menor en el país. Las escuelas públicas de alto nivel, son contadas, dando paso al crecimiento de los colegios por parte de la esfera privada. En las cifras del 2012 (la más reciente actualización en el portal de la Secretaría de Educación Pública), el 31 por ciento de las escuelas a nivel superior son instituciones particulares, prácticamente a la par con las instituciones autónomas (37%) y muy superior a la cifra de escuelas dependientes totalmente de un presupuesto federal, con apenas 13.4%.

No cualquiera puede pagar una educación superior, dejando a cientos de miles de jóvenes sin la posibilidad de crecer académicamente hablando, y por ende, lapidando su situación laboral futura. Ante esta situación precaria, en un país que presume vanguardismo, cifras espeluznantes en torno a las inversiones del erario público se hacen presentes: no se han inaugurado nuevas instituciones de educación ni se han ampliado planteles de la UNAM, apelando a una falta de presupuesto, sin embargo, cada juez de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) gana 563 mil 417 pesos al mes o 18 mil 523 pesos al día.

Mientras existen más de cinco millones de mexicanos en condición de analfabetismo, llegan a las mentes y bolsillos de los políticos mexicanos, soluciones vacuas para activar la cultura, a través del beneficio del sector privado. Un ejemplo fueron los 2 millones de dólares que se invirtieron para modificar el guion de la película 007 Spectre, para ser filmada en la Ciudad de México, con ciertas peticiones por parte del Gobierno Federal. ¿En qué clase de sistema vivimos, que la solución a los problemas culturales es James Bond, antes de invertir el dinero público en proyectos y escuelas?

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